domingo, 11 de mayo de 2014

Pueblos españoles importantes en los dichos y refranes

   
·      Alcaudete, míralo y vete, y si traes vino, bébetelo en el camino; y si traes un pan, no entres, porque te lo quitarán.- El 7 de junio del 1808, este fue el primer pueblo de Andalucía que se levantó en armas contra los franceses. Pues parece ser que el día anterior, el Alcalde de Fuente Tojar avisó de que una sección del Escuadrón de Caballería de la División Freisa, se alojaría en el pueblo y así fue. Una vez asentados, el oficial que la mandaba exigió comida y bebida para sus tropas. Sin embargo, el pueblo alterado decidió lanzarse contra ellos, y con buen resultado por cierto, ya que les causó varias bajas y heridos. He de ahí, pues, el motivo del dicho visto desde el punto de vista de los franceses.

 


·      A cabo de rato, Andújar.- Parece ser que en el transcurso de la reconquista de la península a los moros, en la batalla por la conquista de Granada, la ayuda de las huestes cristianas procedentes de Andújar llegaron tarde, pues la confrontación ya se había librado y con buen resultado. Da a entender este dicho, que la ayuda que se pretende dar es inútil y tardía.

 

·      El disimulado de Antequera, la cara tapada y el culo fuera.- Parece ser que un conciudadano de esa ciudad, tuvo tanta urgencia en hacer sus necesidades fisiológicas, que no pudiendo esperar, se bajo los pantalones y temiendo que lo reconocieran, ocultó la cara con el faldón de su capa. Esto da a entender que muchas personas subordinan lo principal a lo accesorio.

 

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·      En Baeza, tanto valen los pies como la cabeza.- Un hidalgo de Baeza, según cuenta la leyenda, un día decidió hacerse unos zapatos con el terciopelo de una de sus gorras, y ante la extrañeza y crítica de sus vecinos, les respondió diciendo que tanto valen los pies como la cabeza. Con ello, este refrán trata de ridiculizar a aquellos que se colocan por encima de sus propios méritos.
 

·      El Gaitero de Bujalance, un maravedí para que empiece, y diez porque acabe.- La leyenda apareció en el siglo XVII, cuando con 24 maravedíes equivalían a un real de plata. Diciendo este refrán que al cargante y fastidioso, tras hacerse de rogar para intervenir en lo que fuere, luego no hay quien lo soporte.
 

·      En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.- Almanzor murió en la noche del 10 al 11 de agosto de 1002 poco antes de llegar a Medinceli y después de haber perdido una batalla en Calatañazor. De ahí que se resalte la importancia de la pérdida de la fama de imbatible del caudillo árabe. Dicho éste que se emplea en forma de chanza para señalar cualquier empeño fracasado.

 

·      El sastre de Campillos, que cosía de balde y ponía el hilo.- Aunque hay quien se refiere con este refrán a la aldea de Campillo Alto, entendemos que es más verosímil referir la leyenda al pueblo de Campillos (Málaga). Según la leyenda popular, vivía un sastre muy gracioso e ingenioso, y para atraer a las clientas, que eran quienes remendaban las prendas de sus maridos, les decía que cosía gratis y además ponía el hilo. Claro que aquel pícaro sastre complacía a sus parroquianas contándoles cuentos mientras trabajaba en la ropa de las que ellas traía el paño, y empleaba en vez de metro una tira de papel; siendo aquí donde el sastre sacaba su beneficio. No obstante, el refrán se aplica a manera de elogio, a aquellos que trabajan sin afán de lucro, simplemente por amor al arte.
 

·      Como la maza de Fraga, que sacaba polvo debajo del agua.- La maza era un enorme martillo pilón, quizás inventado por los carpinteros Achón, allá entre el siglo XVI y XVII, que se utilizaba para la construcción o reparación de los puentes de madera que en Fraga cruzaban el río Cinca. Lo que dio lugar a que el pueblo aplicara ese dicho ironizando sobre los empeños, que a cambio de realizar un gran esfuerzo, el resultado deja mucho que desear.
 

·      Todos a una, como en Fuenteovejuna.- El drama escrito por Lope de Vega, inspiró este dicho o llamamiento, por el que se usa como acción solidaria de un grupo de personas ante un logro o proyecto común.

 

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·      Julio, agosto y Mahón, los mejores puertos del Mediterráneo son.- Esta frase se le atribuye al célebre almirante Andrea Doria, nacido en 1466 en Oneglia (Italia), quien consideraba que Mahón era uno de los puertos más seguros del orbe.
 


·      Malo Medellín, bueno Medellín, hele aquí viene Lázaro Martín.- Al final de la Escena sexta de "La Dorotea" de Lope de Vega, en boca de Gerarda sale esta frase mientras habla con Dorotea. Y es que este refrán suele emplearse para cambiar de conversación cuando lo que se escucha no es del agrado del oyente.
 

·      En Moguer, sacaron el Cristo a palos porque no quería llover.- Como jugando con la homonimia, este dicho se refiere a que preocupados por las consecuencias de una larga sequía, sacaron el Cristo en Moguer para llevarlo en rogativa al pueblo vecino de Palos. Evidentemente, la deferencia en la escritura está en escribir palos con mayúscula o minúscula.
 

·      El gallo de Morón, cacareando y sin plumas se quedó.- A principios del siglo XVI, en el pueblo de Morón de la Frontera la desavenencia de los vecinos era tal, que a menudo los dos bandos formados se enfrascaban en verdaderas batallas. Para solucionarlo, la Cancillería de Granada mandó un juez, con cierta fama de matón, para poner orden, quien repetía una y otra vez "donde canta este gallo no canta otro". Pero los moronenses cansados de sus bravatas, se pusieron de acuerdo todos para escarmentarle, por lo que le desnudaron completamente y le apalearon. Advierte pues en forma de refrán, que los arrogantes siempre acaban malparados.

 

·      Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.- Dado que en aquellas tierras el río Segura dispone de numerosos drenajes para regar una gran parte de la zona, siendo por tanto de regadío y no de secano, aunque haya sequía la cosecha está siempre asegurada. Alude por tanto este refrán a que por mal que vengan los acontecimientos, cuando se han adoptado medidas preventivas, las consecuencias no son malas.
 

·      En Reus, no viene de un tanto.- Significa que no hay que dar tanta importancia a un determinado caso. El origen parece ser que proviene de un hecho acaecido durante la construcción del campanario de la Iglesia de Sant Pere, empezado en el 1512, que habiendo de recaudar dineros para dicha obra, se organizó una rifa. El número premiado no había sido vendido, por lo debería haberse quedado el premio sin repartir. Sin embargo, un pobre muy popular en Reus tenía un boleto con un solo número de diferencia, por lo que suplicó a la organización que le concedieran tal premio, cosa que así se hizo caritativamente, alegando que no venía de un tanto.
 


·      El que va a Santa Coloma, en un año va y en otro torna.-  Aunque a finales del siglo XIX, algunas familias pusieron de moda el ir a veranear a Santa Coloma de Gramenet, seguía siendo frecuente ir a celebrar la festividad de Santa Coloma el 31 de diciembre. Por ello, por poco que durasen las fiestas, se empezaban un año y se terminaban en el siguiente.

 

·      Mi hija hermosa, el lunes a Toro y el martes a Zamora.- En un pasaje de "La Dorotea", de Lope de Vega, Gerarda le dice a Dorotea: - No, hija, sino aconsejarte que vivas y te goces, que la mayor discreción es poner la capa como viniera el viento. Quieres lo que quisieres, y no repares en intereses; que mi hija hermosa, el lunes a Toro, y el martes a Zamora. Alude por tanto este refrán a las mujeres disolutas y juerguistas, que no tienen reparos a la hora de correrla.  
 

·      Irse por los cerros de Úbeda.- Parece ser que Álvar Fáñez, uno de los más importantes capitanes de el rey Fernando III el Santo, desapareció antes de entrar en combate para reconquistar la plaza de Úbeda a los Almohades en el 1233; si bien una vez había sido arrebatada la ciudad a los moros, se presentó a sus tropas. Al ser preguntado por el rey que dónde había estado, contestó que se había perdido por los cerros de Úbeda. cosa extraña porque esos cerros no tienen entidad como para justificar el extravío de un militar, significando aquello un signo de cobardía. Salvo, que fuese verdad que se había citado con una mora de la que estaba enamorado. Sea como fuere, ese dicho se emplea cuando alguien en una conversación sale con algo, de manera airada, que no tiene nada que ver con lo que se está hablado.